lunes, 24 de enero de 2011

Contra pronóstico...

Se me ocurría otro título para esta entrada, pero posiblemente no recordarías de donde viene la frase, es de una de esas películas que yo amo y a ti te aburren, pero bien viene al caso cuando tus cosas ocupan de nuevo su espacio y por momentos me pregunto si amaré al nuevo tú tanto como al primero o a fin de cuentas al mismo, si reconocerás en mi a la que fui o aprenderás a amar a la que soy, a fin de cuentas, la misma.

Reconozco casi todo, el libro de allá y esta película, los dibujos y el toro de plastilina, hay muchas cosas que no conocía, otras que odiaba y tantas que amé, y quizás no, no eres el mismo, ni yo la misma, pero aquí estamos de nuevo.

Muchas veces durante este tiempo escuché más de una vez acerca del valor que se requiere para separarse y justo ahora creo que se precisa tanto o más valor para elegir como lo hicimos hace nueve años, estar juntos.

Y de nuevo, como entonces, cabe brindar por el "que tal si" (sí, esa era la frase), y más que eso, más que aceptar la apuesta y ver lo que sucede, cabe brindar por el estamos, por el ahora y por el juntos.

Habrá que buscarle lugar al gecko, a los botes lecheros y a la mesita alta... y empezar de nuevo, y descubrir otra vez, como lo hicimos entonces, cuando no pudo con nosotros ni la distancia ni nada, que somos nosotros los que podemos con todo, contra pronóstico.

sábado, 15 de enero de 2011

Del dicho al hecho, hay mucho twitter...

El día de ayer me encontraba tuiteando alegremente, bromeando acerca de la nueva distribución de los signos zodiacales cuando un tuitero me dijo que había cosas más importantes sobre las cuales preocuparse, me llamó la atención su comentario, en primer lugar porque estando él preocupado por las cosas que yo debería o no escribir en twitter, seguramente también estaba preocupándose por las cosas equivocadas y segundo porque si bien, como comunicóloga soy una fiel creyente del diálogo, la difusión y por supuesto de la palabra en sí, preocuparse y hablar realmente no soluciona nada por cuenta propia, a menos claro que se les utilice para llevar a cabo una acción real, a ver si consigo explicarme.

No es lo mismo retuitear a cuanta asociación protectora de animales te topes, que salir a la calle y rescatar a un cachorrito, a menos claro que tu retuiteo provoque que alguien más salga y lo haga, aún así y a pesar de tu ayuda, fue el otro quien llevó a cabo la acción, aunque quizás no haya tuiteado acerca de ello, dicho lo cual, podríamos llegar a la conclusión de que quien habla al respecto quizás no esté tan interesado en la resolución del problema como quien en efecto se para del cómodo asiento que ocupa detrás de la pantalla, sale al mundo real y hace algo al respecto, así como tampoco podemos afirmar que lo que uno u otro hacen, carece de valor.

Con esta reflexión, me levanté de la comodidad de mi asiento detrás del monitor (en realidad estaba enfrente, si no, como haría para verlo?) y salí al mundo real, no, no a rescatar cachorros, sino a actividades más banales tales como pagar el teléfono, así que me dirigí a la tienda Telmex más cercana a la que por cierto, evito ir, al igual que a los bancos y cualquier servicio que pueda pagar desde internet, pero sucede que se trataba de mi primer factura, misma en la que mi nombre se encontraba mal escrito y no aparecía mi RFC, así que armándome de valor y tratando de olvidar el via crucis que pasé durante la instalación (que es muy largo de contar y por su salud mental y la mía, me reservaré) allá fui a solucionar dicha situación.

Al principio todo iba bien, cuando iba a sacar el turno de la maquinita, una señorita se me acercó, me preguntó que trámite iba a efectuar, le expliqué y me vió con cara de "ah 'tonces si" así que tomé la ficha y apenas me iba a sentar en la sala de espera cuando una de las ejecutivas me hizo la seña de que pasara con ella, "bien! no me voy a tardar nadita" pensé, y me acerqué para decirle lo que necesitaba, el diálogo fue más o menos así:

Ejecutiva: entonces su apellido correcto es...

Yo: Valladares

Ejecutiva: ok, y cómo dice en su factura?

Yo: ValladOres

Ejecutiva: entiendo, y cómo es el correcto?

Yo: Valladares

Ejecutiva: y en su factura, dice...

A estas alturas me sentía yo en un capítulo del Chavo del Ocho, lo peor no era que preguntara una y otra vez mi apellido, sino que durante el diálogo, ella sostenía mi credencial del IFE entre sus santas manitas, en fin, por fin hubo sinapsis y escribió: Valladares. Ahora había que corregir el RFC, y la cosa fue algo así:

Ejecutiva: me da su RFC?

Yo: V-A-D-T

Ejecutiva: *teclea BADP y me muestra el monitor* es correcto?

Yo: No, no es correcto, es V de Valladares y T de... es decir, es MI RFC, es VADT

Ejecutiva: *teclea VADT y me muestra el monitor* es correcto?

Yo: Si, ahora si, gracias.

Ejecutiva: algo más... etc etc, ya se la saben

A pesar de todo, la cosa iba bien, me habían atendido con relativa rapidez y amablemente, yo esperaría un poco más de sentido común, es decir, que se le ocurriera copiar el apellido de mi credencial de elector y asumir que al tratarse de mi RFC, la V que yo había deletreado era en efecto "V" y no "B" pero bueno, como dijera Eugene O'neill, "esperar sentido común en la gente, es no tener sentido común", así que tomé las cosas con humor e incluso tuiteé al respecto, había resultado ser después de todo, un momento chusco.

Enseguida me dirigí a las cajas, donde según yo, el trámite era mínimo, esperar mi turno, pagar y retirarme, pero ahí fue donde la experiencia acabó por valer queso, como era de esperarse, llegó mi turno, avancé hacia la caja entregué mi recibo y una tarjeta de débito, la misma que uso todos los días, para todas mis compras. La cajera tomó mi tarjeta y afirmó: "esta tarjeta no está firmada"...y bueno, el diálogo continuó así:

Yo: Sí está firmada *le señalo mi firma*

Cajera: Y eso a Usted le parece legible? *con tono de maestra regañona*

Yo: Sí, me parece totalmente legible.

Cajera: Pues a mi no, le voy a pedir que la vuelva a firmar

Yo: Lo que pasa es que si la firmo, se va a ver sobrepuesta y entonces voy a tener problemas al querer utilizarla después.

Cajera: ese es su problema, por qué no se protege firmando bien?

Yo: Está bien firmada, tiene el desgaste natural del uso pero la firma es completamente legible, además mi nombre está grabado en el plástico y aquí está mi credencial del IFE

Cajera: Pues yo no veo la firma y no tengo con qué cotejarla

Yo: La firma está aquí, si la veo yo, estoy segura de que Usted también

Cajera: Vuélvala a firmar

Yo: No la voy a volver a firmar, sabe que? voy a pagar en efectivo, creo que traigo suficiente

Cajera: Si no le parece hable con mi gerente

Yo: Si es igual de "amable" que Usted, no gracias

Cajera: No me pagan por ser amable, me pagan por hacer mi trabajo

Yo: Ok, ahí está el efectivo, limítese a cobrarme

Cajera: Y yo que culpa tengo de que Usted no traiga tarjetas bien firmadas, ese es su problema

Yo: *recojo el cambio* y yo que culpa tengo de que Usted necesite una nueva graduación en sus lentes.


No había terminado de salir de la tienda cuando ya estaba tuiteando toda la experiencia, más de un tuitero se sumó a mi queja, me apoyó o incluso compartió una anécdota propia, personal del área de atención al cliente me contactó vía Twitter, me agradecieron la retroalimentación diciendo que ello les ayudaba a mejorar y por la tarde recibí una llamada a la casa para ofrecerme una disculpa y pedirme detalles del incidente.

Se agradece el esfuerzo de mostrar una cara amable, pero el mal rato ya había pasado y no hay nada que puedan hacer para cambiar eso y entonces pensé, y toda la gente a la que le pasan cosas así y no dice nada? por qué lo acepta? por qué no reclama? por qué no estamos acostumbrados a exigir excelencia por parte de los servicios por los cuales PAGAMOS!, esa es una de las muchas cosas que nos hacen falta para que este país ande derechito.

Hace unos meses, mi Mamá se la pasó a vuelta y vuelta para lograr que le cancelaran un cobro no autorizado de la Sección Amarilla vía Telmex, una empresa la mandaba a la otra y la tuvieron como pelotita durante unos días hasta que finalmente una ejecutiva de Telmex le dijo: "pues si no le parece, cancele" y mi Mamá por supuesto, canceló y contrató una linea de Axtel, porque no hubo nadie que genuinamente se interesara en resolver su problema, como no hubo nadie que se tomara la molestia de ofrecerle una disculpa.

El mensaje de Telmex es un implícito: "sabes cuantos clientes tengo? realmente crees que te necesito o que me importas de forma particular?" esa, como muchas empresas de "calidad mundial" en nuestro país, hacen de sus usuarios de servicios PRIVADOS por los cuales pagamos, lo que se les pega en gana.

Recuerdo mucho a un grupo de ingenieros que visitaban Aguascalientes con cierta frecuencia para trabajar en una empresa transnacional en cuya área de Recursos Humanos yo trabajaba, íbamos que si a los tacos, al restaurante, al café, etc. y en una ocasión uno de ellos (canadiense de ascendencia jamaiquina) me dijo: "Tania, por qué das las gracias cada vez que nos traen algo y cuando nos vamos de un lugar, gracias otra vez? y te pasas todo el tiempo pidiendo por favor y agradeciendo cosas por las que estás pagando."

Quizás el punto de vista de mi buen amigo Roger pudiera parecer extremo para muchos de los que pensamos que aunque ese sea el caso, el dar las gracias refleja cierto nivel de educación, sin embargo, profundizamos en el tema y el fondo de su comentario era: "por qué parece que las personas a las que contratas para hacer algo, te están haciendo un favor?", me comentó cosas que le tocaba ver en el aeropuerto, en los hoteles, en fin, en todos los lugares a los que acudía a recibir un servicio y si exigía algo lo veían como bicho raro mientras el veía como bichos raros a quienes no exigían lo que merecían.

Curiosamente, la reflexión que me ocupaba antes de salir de casa respecto a si hablar resolvía un problema o no, rápidamente fue puesta a prueba por los eventos que le sucedieron.

Solucioné algo? Definitivamente en lo que a mi respecta, diría que no, porque el mal trato ya lo había recibido y palo dado ni Slim lo quita, sin embargo, era necesario decirlo, para que si le llamaron la atención a la cajera, por lo menos lo piense dos veces antes de volver a tratar a alguien así, para que si alguien más leyó mi queja y luego notó que Telmex me contactó para tratar de arreglar los daños, no se queden callados la próxima vez que a ellos les pase algo, para que Telmex, si de verdad les importa un bledo lo que pasa en sus sucursales, se acerque a la Tienda Telmex Gandhi en Aguascalientes y diga, a ver: que chihuahuas está pasando aquí? para... seamos realistas, quizás para nada más que dejarme descargar mi ira en 140 caracteres.

Sin embargo, me siento bien por haber hablado, los invito a todos a hacerlo, a dejar esa actitud agachada de tomar todo lo que nos dan como se les da su gana a empresas públicas y privadas entregarlo y empezar a exigirlo como merecemos.

Que bueno que twitter sirva para canalizar este tipo de quejas, que bueno que sirva (si es el caso) para despertar a los que creen que hablar no consigue nada y que maravilloso que sirva para hablar de todo aquello que nos ocupe y preocupe sin que ello tenga necesariamente que ocupar o preocupar a los demás.

En fin, en qué iba yo? ...ah sí, pinche Ofiuco!

martes, 4 de enero de 2011

Imanes para el refri...

Volver a casa... después de un año de ausencia en el que traté de convencerme de que, como muchos dijeron, esto no es más que piedra sobre piedra que forma una estructura, estoy de nuevo en el lugar que elegí con mi familia para que se convirtiera en nuestro hogar, tengo la sensación de que para mi hija también fue así, llegó y su apoderó de cada rincón, lo llenó de sus sonidos y de su luz, otra vez.

Cada vez que ella se va con su Papá, queda todo en silencio y yo trato de concentrarme en el trabajo y de disfrutar, por qué no? el espacio que da lugar a la reflexión y al descanso, e invariablemente, ennumero las cosas que faltan todavía:

- Una cortina gruesa en la habitación principal para que el sol no nos deslumbre en las mañanas.
- Un par de burós para cada habitación donde cada una pueda tener su vaso de agua y una lamparita.
- Un desayunador en la cocina para las comidas rápidas antes de salir corriendo al colegio.
- Un par de repisas para mi colección de cámaras.
- Un escritorio cómodo para que mi pequeña haga su tarea.

La lista sigue y sigue, y todas estas cosas, a fin de cuentas materiales, harán de este lugar uno más acogedor a donde querer regresar siempre.

Cada vez que hago la lista llego a la conclusión de que faltan imanes en el refri, sí! casi los llamaría una prioridad, antes los usaba para poner el calendario del colegio, los servicios a domicilio, los dibujos que trae de la escuela, las fotos favoritas... en el refri se adivina el ritmo de una familia, sus gustos, intereses y rutinas, imanes de todas formas que llegan a su destino de las más diversas maneras... el amigo que lo trajo de su viaje, el recuerdo de un paseo por la playa, la oferta del super, la promoción del yogurth, el servicio de lavandería...

Poco a poco cada refri cobra vida y color y está siempre a la vista para recordarte que el lugar en el que estás, es tu hogar.

No sé si comprar alguno... tal vez uno o dos, el resto llegará solito para transformar las puertas del refrigerador en el friso de la familia y contar una nueva historia...

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Decisiones...


Hace un tiempo que traigo este tema pendiente en el tintero, es curioso... me tomó demasiado tiempo decidirme a escribir sobre las decisiones.

Y es que en el tema de las decisiones pareciera no haber leyes escritas, aunque hay ideas que durante años me han dado vueltas en la cabeza, como aquella que asegura que la decisión correcta y la más difícil son quizás con demasiada frecuencia, la misma.

Me quedo como siempre con lo que me dijo mi Papá, cualquier decisión, si estás totalmente convencida de ella, es la correcta.

Otra idea de tomar decisiones que siempre me viene a la mente cuando no tengo más remedio que tomar una, es un pasaje del cuento de Alicia en el País de las Maravillas que probablemente haya citado ya por aquí. Alicia se encuentra al gato de Cheshire en una bifucarción y le pregunta cuál es el camino correcto, el gato le pregunta a donde va y ella responde que no sabe, entonces él le dice: si no sabes a donde vas, cualquier camino es correcto.

Y creo que ahí reside todo, la decisión concreta, certera, viene cuando tenemos claro hacia donde queremos ir, o igual de importante, hacia donde no.

Luego viene claro la renuncia, porque aunque suene paradójico, algunas veces... me atrevería decir que siempre, la renuncia es una forma de avanzar, necesariamente al tomar una decisión, cuanto más si es la correcta, es necesario renunciar a algo y nada se logra al aferrarse a lo que fue y mucho menos a lo que pudo ser...

Entonces, tras el duelo de la renuncia y con la vista puesta en el objetivo, hay que avanzar y seguir y... hace unos días fui con mi hija a ver "Enredados" una adaptación de Disney al cuento de "Rapunzel", cuando ella está a punto de conseguir su sueño, por el que ha luchado y se ha atrevido a dejar todo atrás, se siente aterrada preguntándose que pasará luego de que lo consiga y el galán en cuestión le dice: "esa es la mejor parte, vas en busca de otro sueño."

Creo que es cierto, estoy convencida de ello, iré en busca de otro sueño, quizás no por haber alcanzado uno sino por llevarlo hasta donde pude darme cuenta de que era momento de renunciar, y seguir adelante.

Como siempre... o como nunca antes, iré con todas mis fuerzas tras de otro sueño y otro después de ese y otro más...

domingo, 28 de noviembre de 2010

Un año y 45 entradas después...























El 19 de octubre del 2009 escribí la primera entrada de este blog, fue algo que escribí por no dejar el espacio vacío, para ser sincera, no estaba segura de lo que escribiría en este espacio y a decir verdad, quizás ahora mismo no sepa lo que voy a escribir, y a fin de cuentas creo que eso es lo que más me gusta de este blog, a veces es como mi conciencia, a veces un espejo, una reflexión y otras, un diario personal.

Aún ahora no hay mucho que agregar, simplemente agradecer a quienes durante más de un año se han tomado el tiempo de dar clic en alguno de los posts y compartir conmigo alguna de las cosas que "Sólo a mi me pasan" o al menos eso creo hasta que lo escribo y más de uno aparece a demostrarme su empatía.

El nombre del blog cambió, también la URL, el tema, los colores, todo cambió porque yo cambié, hace poco un "amigo" me recriminaba diciendo que ya no soy la misma de hace un año, le contesté que por supuesto que no lo era, que si después de un año alguien me pregunta si soy la misma y respondo que sí, realmente me sentiría decepcionada, afortunadamente no es el caso, el blog, su contenido y hasta su forma y colores, han cambiado a mi ritmo y por eso tiene para mi un valor tan especial, es una cronología de este último año y todo lo que en determinado momento me ha regalado algo de lo que vale la pena escribir, al menos desde mi punto de vista.

Sirva pues esta entrada como reiterado agradecimiento a quienes de una forma u otra me acompañan y a los que no, pos no.

Y...no, no soy la misma, pero sigo siendo yo.

domingo, 31 de octubre de 2010

Chakrasana...


Esto, más que una entrada del blog, será una crónica de una terrible y traumatizante experiencia que tuve, y no, no bromeo, uno debe entender los límites de su cuerpo antes de enfrascarse, como lo hice yo, en una locura así.

Como platiqué aquí mismo hace apenas un par de meses que retomé un ejercicio que desde que lo descubrí me encantó, el spinning, disciplina que sigo de mil amores a pesar de las críticas de quienes preguntan para qué me subo a una bicicleta si no voy a ningún lado.

El spinning dicho en pocas y villamelonas palabras, se trata de igualar el ritmo del instructor, con la mayor tensión (resistencia) que puedas soportar, después de dos meses de pedalear una hora diaria, noté como mi condición física ha ido mejorando, y por lo tanto acepté muy envalentonada, la invitación a lo que en el argot de los gimnasios se le conoce como "super clase" que no es otra cosa que una clase de lo que ya haces, pero más larga, en esta ocasión se trataba de dos horas de spinning y al finalizar, si así lo deseabas, podías quedarte a una hora de yoga.

Yo, conocedora ya de mi ritmo y alcance en el spinning, decidí que estaba lista para aceptar una clase doble y luego, relajarme con una hora de yoga, como premio a mi esfuerzo de las primeras dos horas, lo que ustedes no saben y ahora estoy por decirles y... pos entonces ya lo van a saber, es que jamás había tomado clases de yoga, lo más cerca que estuve de esa disciplina, fue cuando le compré a mi Mamá un CD de pensamientos de Alejandro Maldonado.

Me presenté puntual y preparada a la clase de spinning, un litro de agua y un gatorade de mandarina eran mis fieles compañeros, al cumplirse la hora y veinte minutos sentí desfallecer pero luego llegó eso que muchos llaman "el segundo aire" y con renovados bríos llegué sin mayor problema al final de clase.

Cuando la super clase terminó, yo me sentía perfectamente, ni siquiera respiraba agitada y las piernas parecían estar en excelentes condiciones, el instructor invitó a quienes quisieran participar en la clase de yoga, a pasar al siguiente salón sin realizar los ejercicios de estiramiento y a quienes ya se retiraban a repetir una serie de movimientos para poder irse... dudé un minuto, sí, hubo un titubeo, mientras limpiaba la bicicleta intentaba decidir rápidamente si irme o quedarme cuando vi entrar al maestro de yoga, un tipo con aspecto sereno, moreno pero de rasgos orientales, todo vestidito de blanco y con cara de bonachón, fue cuando me dije a mi misma: "mi misma: psss éntrale, pss total, psss qué" y me apresuré a terminar de limpiar la bici para cambiar de salón.

Oh! fatal error, por qué? por qué no he aprendido a hacerle caso a mi aguda intuición?, a los pocos minutos de haber cruzado el umbral del salón de usos múltiples, comprendí mi error, y le sucedieron tantos que creo que será más fácil si los enumero:

1. Tres de los compañeros, bajaron al baño a despojarse de la ropa sudada de la super clase y subieron frescos como lechuga y vestiditos de blanco mientras yo... con otras novatas que seguramente tampoco sabían a lo que iban, nos presentamos bañadas en sudor mientras los alumnos habituales de la clase de yoga nos veían como si fuéramos portadores de lepra o algo peor.

2. Con voz suave y pausada el maestro nos guió poco a poco hasta una posición en la que totalmente doblados, teníamos que apoyarnos con las yemas de los dedos mientras con las piernas separadas despegábamos los talones del piso en movimientos repetitivos, suena fácil, verdad?, de hecho también se ve fácil, pero a mi me era imposible mantener la posición, mis piernas comenzaron a acalambrarse y un dolor insoportable me recorría las pantorrillas, volteé a ver a mis compañeras de super clase y cuando comprendí que no era la única que experimentaba tal sufrimiento, me rendí, me paré de sopetón con las manos en donde evidencias gráficas muestran que una vez tuve cintura y respiré aliviada, con las miradas acusadoras de los compañeros, pero estaba libre de aquella tortura y era todo lo que importaba.

3. Lo que ocurrió con la primera posición a la que nos llevó el maestro, se fue repitiendo durante toda la clase, hubo una en particular en la que con las piernas separadas, una flexionada al frente y otra estirada hacia atrás, debíamos pasar la mano opuesta a la flexionada por entre las piernas hasta tocarnos los glúteos y cruzar la otra por la espada hasta lograr que las manos se tocaran una con otra, yo lo intenté, juro que lo hice, lo intenté mientras observaba a una compañera que debe tener alrededor de unos cincuenta años, intentarlo con más insistencia que yo, aún cuando lo único que conseguía era un nudo extraño que en nada se parecía a la posición del instructor, me causó algo de gracia verla hasta que mi mirada recorrió el salón y me topé con mi reflejo, si ella parecía un nudo maltrecho... yo no me acercaba ni siquiera a eso, era una cosa amorfa y doblada con la cara roja y el sudor corriendo por la frente, de nuevo me rendí.

4. A mitad de la clase, decidí darla por perdida, los alumnos (de yoga, porque los de spinning estábamos mas o menos en las mismas condiciones) repetían como un espejo los movimientos del maestro que anunciaba los nombres de las posiciones por las que debían pasar una y otra vez y así, mientras los demás hacían la posición de poder, el bastón, el perro, el niño, el chivito en precipicio y no sé cuantas más, yo pasé toda la clase... en posición de panda.

5. Se acercaba el final de la clase, miraba con insistencia el reloj como si creyera que por mucho mirarlo las manecillas avanzarían más rápido pero no, el tiempo transcurría leeeeento, aunque para mi era evidente que el resto de los ejercicios los realizaríamos en el piso, lo que representaba, según yo, un alivio... hasta que el maestro colocando las palmas de sus manos a la altura de los hombros, indicó que flexionáramos las piernas y levantáramos varias veces la pelvis en preparación para la siguiente postura... preparación?, no podía ser nada bueno, y no lo fue... después de levantar la pelvis muy contenta porque no me representaba mayor esfuerzo, escuché al maestro decir "Y! levaaaaaanto, nos quedamos en chakrasana" - juat?!! exclamé en voz alta y todos me voltearon a ver, algunos con risitas y otros con cara de: "opino igual que tu pero no lo ando gritando para no hacer el ridículo" el maestro se levantó desde el piso formando un arco perfecto, no me atrevía ni siquiera a intentarlo!, me levanté y lo más que conseguí fue separar media espalda unos dos centímetros del tapete con manos y piernas temblorosas, para por fin regresar a la anterior posición y limitarme a levantar la pelvis.

Entonces, el peor momento llegó, el maestro bajó suavemente de su posición y dijo: "voy a pasar con cada uno para ayudarles", noooooo! como evitarlo? intenté como los niños, cerrar los ojos para que no me viera pero cuando me di cuenta ya tenía sus ojitos de alcancía mirándome fíjamente con una sonrisa mientras decía: "a ver, te ayudo" PÁNICO total! no! era una postura imposible!!, le lancé la mirada número setentayseis que traducida al español pretendía decir algo así como: "no estoy lista maestlo" pero nada importó, me tomó de la cintura diciendo: "exhala y arriiiba" ...lo logré! lo logré! no podía creerlo! formaba un arco perfecto prácticamente sin dolor, todo iba bien hasta que retiró sus manos diciendo: "mantén la postura"...juat?! tan pronto me soltó, dí el costalazo contra el tapete y no sé si alguna parte del cuerpo me dolió pero mi orgullo había sido masacrado.

6. Tic tac, tic tac, por fin! el reloj marcaba las diez cincuenta, la siguiente postura era para relajarnos y abandonar por fin aquel infierno, nos pidió adoptar la posición "de niño" que consiste en estar recostados boca abajo con las piernas totalmente flexionadas y los brazos estirados hacia el frente "esa si me sale" pensé ilusionada, música suave era todo lo que se escuchaba, comenzaba a relajarme cuando sentí que me jalaban la playera hacia abajo, mi cadera hacia atrás y empujaban mi espalda hasta el piso, hasta el último hueso de mi cuerpo crujió y apenas si podía respirar, después de eso, de nuevo la voz del maestro: "mantén la posición, relájate" ...ay ajá wey! a ver, que te aplasten así, a ver si te relajas!, levantando ligeramente la cabeza eché un vistazo y vi como el maestro repetía la tort... digo, el movimiento, con todos los alumnos, corregía su postura y luego espalda con espalda, se dejaba caer suavemente sobre cada uno.

7. Por fin la clase terminó, abandonamos la postura, nos relajamos, hicimos algunas respiraciones y cuando yo estaba por calzarme los tenis, escuché la instrucción de tomar de las manos a un compañero, decirle que lo amábamos por quien es realmente (como si tuviéramos la más remota idea de quien demonios es) y nos despidiéramos con un abrazo... hubiera pasado el trámite sin mayor complicación, si no fuera porque la chica con la que hice aquel ejercicio rompió en llanto mientras yo sin saber que hacer, repetía mecánicamente las palabras que el maestro indicó.

Salí de ahí por instrumentos, de alguna forma conseguí bajar las escaleras y llegar al coche, por fin en casa, mi Mamá preguntó: "como te fue en el spinning?" - en el spinning de maravilla, la yoga casi me mata.

Mis respetos a quienes practican dicha disciplina. Lo mío lo mío, es sudar a lo estúpido en el spinning... namasté.

sábado, 16 de octubre de 2010

Cuando tengas hijos, me vas a entender.

Ilustración por @SkinniyDupree


No existen seres perfectos y siempre he pensado que si los hubiera todo sería muy aburrido, es por eso que aprendemos a amar a las personas con sus defectos y no a pesar de ellos, y más que defectos me inclino por llamarlos características que nos parecen difíciles de aceptar.

Por tanto, es evidente que ni mi Mamá ni yo somos respectivamente una madre perfecta ni una hija perfecta y que mi hija tampoco lo es.

El día de hoy, hace algunas horas mi hija jugaba con un bote de monedas viejas que a decir verdad no sé ni como ni por qué se fueron acumulando en un gran bote de helado, el caso es que empezó a lanzar monedas en plena sala de televisión sin un objetivo aparente y yo por supuesto le llamé la atención, enseguida su abuela (mi Mamá) atravesó la sala y me dijo: "déjala, no pasa nada, siempre y cuando recoja cuando termine de jugar" entonces recordé una frase que escuché hace poco en una película "sabes por qué los abuelos y los nietos se llevan también? porque tienen un enemigo común".

Para entonces las dos nos encontrábamos "enfurruñadas", yo me sentí mal por regañarla en cuanto empezó a jugar sin siquiera preguntarle a qué estaba jugando, tratar de entender que era lo que quería hacer y luego explicarle por qué la sala de televisión no era un lugar apropiado para lanzar monedas y ella, imagino, se sentía incomprendida por mi, así que decidió dejarme de hablar.

Mi hija es una niña seria, callada y ante un situación como esta, su recurso es siempre encerrarse más en sí misma, yo trataba de aligerar la situación, seguí intentando obtener una respuesta, intenté abrazarla, nada funcionaba, me trataba como si yo no existiera y fui perdiendo la paciencia hasta que le dije que cuando quisiera hablar conmigo me buscara en el cuarto y que no olvidara recoger las monedas al terminar, de nuevo no hubo respuesta, me fui a mi cuarto como si fuera yo la niña y me recosté un momento, al cabo de unos minutos mi hija entró, dijo que quería mostrarme algo y me llevó de la mano y en silencio hasta la sala, con las monedas en el piso había escrito dos palabras: "lo siento". Por supuesto la abracé, soltamos una lagrimita cada una y nos pusimos a ver juntas una película, luego mi hija formó con las monedas más palabras y algunos dibujos y cuando terminó, cumplió su promesa y guardó las monedas.

Esta situación me hizo pensar en como nos comunicamos padres e hijos, yo he pasado la vida tratando de ganar la aprobación de mi Madre y sin embargo recuerdo muy pocas ocasiones en las que le haya dicho "lo siento", mi relación con ella siempre ha sido tirante, complicada, no, no estoy ni cerca de ser la mejor de las hijas y en cuanto a ella, sé que ha hecho todo de la mejor manera, aunque sea desde su perspectiva, sé desde el fondo del alma que todo lo que hace, lo hace porque considera que es lo mejor para mi, para mi hija o para quien sea, hablando de nuestra familia.

Y es entonces que comprendo que estoy en esta carrera constante por mostrarle que se equivoca cuando no cree en mi, por que haga suyos mis logros grandes o pequeños, por que, en una palabra, esté orgullosa de mi.

Hoy, en ese momento en el que la comunicación con mi hija se bloqueó por un momento, aún cuando después todo volvió a la normalidad, me pregunté si un sentimiento similar al mío está creciendo en ella, si en todo momento siente que el menor error puede hacer que yo me sienta decepcionada de ella, si todo, o gran parte de lo que hace, tiene el propósito de complacerme, de darme gusto, de lograr mi aprobación.

Acaso se dará cuenta? seré capaz de demostrarle, de convencerla con mis actos de que su sola existencia me llena de orgullo? Será que mi Mamá se ha preguntado lo mismo que yo?...

Puede romperse este ciclo en el que al fin amando a un hijo de forma incondicional, como se debe, como es natural, entiendas por fin como es que te han amado tus padres?

Ah! esa sentencia eterna que escucho desde que tengo uso de razón: "Cuando tengas hijos, me vas a entender"... conque a esto se refería... como siempre, a fin de cuentas tenía razón, sin embargo, intentaré algo diferente con mi hija, que tal algo como:

"Cuando sea capaz de demostrártelo, me vas a entender."